Archivos para enero, 2014

Google acaba de lanzar Music Timeline, una llamativa línea temporal que recoge y muestra los distintos géneros musicales, su evolución en el tiempo y los artistas que más destacaron en cada ámbito. Esta innovación supone un nuevo guiño del gigante de los buscadores a la cultura, esta vez a la música. Este artículo tiene la intención de analizar en la medida de lo posible esta herramienta recién lanzada, por lo que va a ser más objetivo (aunque igual de válido) que el anterior. Puedes leerlo aquí.

Vamos allá. Lo primero que llama poderosamente la atención de Music Timeline es su espectacular y colorido diseño. Si te autodenominas hipster, te gustará 😛 Cómo se puede ver en la imagen de abajo, cada tonalidad de color representa a un género musical, por lo que desde un punto de vista de usabilidad y navegación suma muchos puntos para el usuario. Es muy intuitiva y fácil de usar. No cuesta nada encontrar lo que estamos buscando. No podíamos esperar menos de Google.

Music Timeline, la herramienta musical de Google

Esta cronología musical comienza en 1950. Al pie de la gráfica tienes una sugerencia de artistas para empezar a trastear. Para saber mejor cómo funciona, os invito a hacer este sencilla búsqueda al mismo tiempo que yo (no encuentro la manera de hacer capturas de pantalla en mi ordenador). Vosotros podéis bucear en el estilo que queráis.

Pongamos que queremos saber qué artistas de folk lo han petado en décadas anteriores. Lo he elegido para saber quién se ha movido en este estilo. El folk está representado en color añil, creo. Se me dan muy mal los colores. Si a ti también, busca un azul muy claro. No tiene pérdida 😉

Una vez hacemos clic en el género que hayamos escogido…vas a ver que aparece un nuevo gráfico con distintas curvas. Cada una de ellas hace referencia a subgéneros, en este caso del folk. Si te fijas en la parte de abajo verás que la sugerencia de artistas ha cambiado…y aquí es dónde te llevarás sorpresas si no estás muy puesto musicalmente. A modo de curiosidad, ¿sabías que Bob Dylan se adentró en los terrenos del folk? Admito que yo no.

Si pinchas en alguno de los subgéneros se abrirá otra gráfica molona y aparecerán nuevos cantantes y grupos. Si pinchas en uno de ellos o en la portada del disco que aparece debajo del gráfico, se te redirigirá a Google Play para poder ver sus álbumes y poder comprar si lo deseas. Puedes comprar canciones sueltas o el álbum entero. Podrás ver la duración de las canciones, recomendar en Google Plus el disco en cuestión o si tienes un perfil activo en Play, podrás ver tu selección de temas favoritos. Si no tienes creada una cuenta, te la podrás crear en un minuto para empezar a disfrutar de esta funcionalidad.

Como se puede apreciar, en Google han tenido visión para desarrollar una nueva aplicación y ligarla rápidamente con Google Play para ofrecer un servicio más completo y cómodo a sus usuarios. Así, aumentan las posibilidades de Music Timeline. Además, Google ha hecho un encomiable esfuerzo a favor de la cultura musical por recopilar una gran información que estaba más dispersa.

Personalmente, esta cronología me parece muy interesante porque se puede averiguar de un vistazo que estilos musicales son minoritarios, cuáles están perdiendo terreno y cuáles no paran de crecer. Puedes ver que, por ejemplo, el folk ha perdido muchísimo protagonismo y lo han ganado la música electrónica y el indie. Y lo siguen haciendo.

Esto me lleva a pensar en las posibilidades que les da a las empresas. Las  marcas se podrían beneficiar de esta herramienta. Pueden seleccionar canciones o artistas para inspirar en ellas sus campañas o comunicaciones comerciales en función de cuál sea su público objetivo y sus preferencias musicales. O de la personalidad que quieran imprimirle a sus anuncios. ¿Creéis que las empresas empezarán a usar Music Timeline con esta finalidad? Desde luego, tienen muchísima información recogida en un mismo punto.

Pero no todo son aspectos positivos. Desde mi punto de vista la línea temporal deja fuera décadas muy ricas musicalmente hablando como las de 1930 y 1940.  Por otro lado, la música clásica -por alguna extraña razón- NO aparece en esta cronología. Si investigas en Google Play verás que sí  se descargan piezas de música clásica.

Por si fuera poco, según señalan los más críticos con esta aplicación, Google sólo tiene en cuenta las descargas que hacen los usuarios desde Google Play y no incluye las hechas desde Spotify o Itunes. Es de sobra sabido que los usuarios de Apple suelen tener otras  aficiones e inquietudes culturales. Pero claro, como esto es una aplicación de Google…

Por último, los contrarios a la nueva creación de Google sostienen que los artistas que aparecen en las gráficas son los más decargados en la actualidad  por los consumidores y no los que más triunfaron en su época. A mí, desde luego, la aplicación me gusta. Es muy útil y contiene muchísima información presentada de manera intuitiva y acorde a los principios de usabilidad web. Aún así, considero que los críticos tienen razón en lo que argumentan. Deberían completar la variedad musical con la música clásica más descargada. ¿Qué opinas tú?¿Qué te parece Music Timeline? 

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Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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La respuesta es obvia. Pero en lugar de dar mi respuesta a esta pregunta, vamos primero a buscar argumentos y a reflexionar un poco. La idea para este título la he tenido justo hace un rato mientras desayunaba mi típica taza de leche con cereales, pero el germen de este post viene de cuatro tuits que publiqué ayer a raíz de los acontecimientos de Gamonal (Burgos). En ese enlace puedes leer un genial artículo de Ignacio Escolar sobre todo lo que está pasando en ese barrio burgalés. Verás que esto no es cosa de hace dos días…

El caso es que ayer tuve una de esas reflexiones express tan normales en mí. Aquí tienes un ejemplo. Fue cosa de cuatro tuits que puedes ver si visitas mi perfil de Twitter, pero en este artículo voy a exponer esos pensamientos de forma más extendida. Resulta que si pones cualquier programa de televisión que se haga llamar “informativo”, te metes en la web de algún medio de comunicación o incluso si te pones a ver que dice la gente en 140 carácteres…te van a sangrar los ojos. Se está diciendo una serie de mentiras sobre los hechos de Gamonal que me hacen sentir una rabia tremenda por la enorme campaña mediática de difamación que se ha lanzado contra los vecinos de este barrio obrero. Aquí tienes una prueba.

¿Es terrible verdad? Pobre periodista, va a pasar el resto de sus días internada en un psiquiátrico por lo que le ha tocado vivir…En fin, ésta es sólo una muestra de la gran manipulación que están haciendo los medios en su tratamiento de estos sucesos. Y claro, luego te metes en Twitter y ves a la gente creyéndose esas gilipolleces que dicen las televisiones/radios/periódicos. Me arde la sangre. Los periodistas deberían practicar un periodismo más honesto y ético, como ya dije en mi reflexión sobre el cierre de Canal 9.

El caso es que hay más. Ahí va otro ejemplo.

Podremos estar más o menos de acuerdo con la idea de crear disturbios, ¿pero no se aprecia una gran coherencia en lo que dicen y hacen estos vecinos? Vamos a ver, si por las buenas las autoridades competentes no les hacen caso, que nadie se queje cuando deciden ponerse más serios. Punto final. Es que me jode muchísimo que a nuestra mierda de politicuchos y a sus sectores mediáticos afines se les llene la boca con la democracia, la representación y el poder del pueblo BLA BLA BLA. Todo falacias y engaños.

Dejen de tomarnos el pelo señores políticos, esto no es una democracia real ni representativa. A mi no me engañan. A diario no dejan ustedes de darme ejemplos de que esto es otra cosa. Nuestra democracia es un mito que está a la altura del Minotauro, los unicornios y las sirenas. Por cierto, puestos a elegir creo más en la existencia de estos tres seres que en esto a lo que ustedes hacen llamar “democracia”.

Si esto fuera una democracia, ustedes dejarían de escudarse en afirmaciones tales como “es la voluntad del pueblo, que nos dio su apoyo en las elecciones”. Mentira, mentira, mentira. Es vuestra puta voluntad, no la del pueblo. He decidido dejar de trataros de usted porque no me merecéis ningún respeto. Nosotros no nos respetáis a nosotros y una de mis máximas es respetar a quién me respeta. Y a quién no, le pago con la misma moneda.

Viñeta original de @BeVergara

Viñeta original de @BeVergara

Si nos tuvierais un mínimo de respeto, escucharíais nuestras demandas pacíficas antes de convertirse en violentas. Daríais marchar atrás con vuestras reformas y discutibles decisiones. Si nos tuvierais respeto, no se os habría pasado por la cabeza ese engendro de proyecto de Ley de Seguridad de los políticos Ciudadana. No usaríais las fuerzas del orden para disolver manifestaciones LEGALES. Si nos tuvierais respeto, haríais autocrítica por todas las cosas que estáis haciendo mal. Si nos tuvierais respeto, dejaríais de difamar y calumniar  movimientos sociales como éste de Gamonal o el del 15-M. Y si nos tuvierais respeto, todos estos actos de disturbios feos y reprobables no tendrían lugar. Pero si no hacéis ni puto caso al pueblo, éste se rebela. Y CON TODA LA RAZÓN DEL MUNDO.

Ah, y si nos tuvierais respeto, no dejarías hablar a esta tipa.


El problema no son los disturbios ni las protestas violentas. El problema sois VOSOTROS.

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No sé vosotros, pero yo tenía unas ganas tremendas de que se acabara la Navidad. A modo de resaca quedan en mi cuerpo un par de kilos de más, que por suerte, tardaré poco en quemar gracias al gimnasio. Estas dos semanas no he podido publicar porque he estado liado, por lo que delegué en mi buen amigo Jorge para que os hablara del mito del oráculo del fútbol. El post ha tenido una buena acogida, te recomiendo que lo leas 😉

Antes de empezar, me vais a perdonar la mala calidad de esta imagen. Pero venía que ni pintada para el post.

Vamos a entrar en materia. Hace unos días vi por ahí un artículo interesante en Wikipedia sobre el origen de la Navidad. Y pensé: sobre esto tengo que hacer un post tras las vacaciones, por eso de no joder la fiesta al personal. Allá va. Si eres una persona religiosa o simplemente fanática de esta celebración, deja de leer. Igual te gustaría más echarle un ojo al exitoso libro de Belén Esteban.

Según se puede leer en esa entrada de la Enciclopedia Libre los saturnales eran una típica festividad romana en honor de Saturno, el dios romano de la agricultura. Por ello, esta celebración consistía básicamente en comer, beber (y lo que surgiera) y hacerse regalos entre familiares y amigos ¿A qué os suena de algo? Pero no adelantemos acontecimientos, voy a explicar un poco más el contenido de esta fiesta.

Los saturnales empezaban el 17 y se extendían hasta el 23 de diciembre. Durante esta semana, se celebraban banquetes a la luz de velas y teas para celebrar que acababa el periodo más oscuro del año y el nacimiento de una nueva etapa de luz: el 25 de diciembre. Hagamos un repaso: celebración con luces…y un nacimiento el 25 de diciembre. ¿A que es fácil ver por donde van los tiros?

Los Saturnales romanos, el origen de la actual Navidad

También resulta que era una época de máxima bondad, en la que los esclavos de los romanos eran liberados de sus “obligaciones”. Falsa bondad, por cierto. Pero ya sabéis lo que pienso sobre la época del año de la que hablamos. Y el último dato curioso es que durante esta semana, los romanos decoraban sus casas con plantas. ¿Casualidad? No lo creo, sigue leyendo.

El caso es que, con todos estos datos (y otros que se me habrán pasado), me atrevo a afirmar que la Navidad es el primer robo de propiedad intelectual de la historia. Por decirlo de una manera…actual. Constantino, en un gran golpe de efecto, hizo coincidir el supuesto nacimiento de Jesús con la del nacimiento de ese nuevo sol, el Sol Invictus romano. Desterró la festividad “demoníaca” y pagana de Saturnalia y dio el primer paso para convertirla en esta celebración pseudocristiana y cursi que es hoy en día. De esta manera, parecía que la Navidad era cosa de la religión cristiana. Una gran maniobra, sí señor.

Se trata, además, de un gran ejemplo de contraprogramación si lo queremos llevar al ámbito de la comunicación (que es para lo que estamos aquí). El objetivo era hacer desaparecer o restarle importancia a un gran evento, por lo que nuestro amigo Constantino se sacó de la manga esta genialidad mediática para “contraprogramar” y ningunear con otra cosa la tradición romana, que evidentemente es más molona que las falacias de la religión cristiana.

Lo veo desde mi particular y extravagante punto de vista, como una guerra de marcas. Había que quitarse de en medio la cultura romana. El caso es que el cristianismo, a lo Estados Unidos, quería dominar un mundo al que acababa de llegar y veía en las tradiciones romanas un problema para su expansión y para su posterior manipulación del pueblo, claro. Con sus asesinatos, torturas y todas esas cosas tan típicas de una religión incoherente que predica el derecho a la vida y toda esa palabrería bonita de cara a la galería.

Bueno, y hasta aquí la primera indigestión del año. Si quieres dejar algún comentario, te contestaré tan rápido cómo pueda. Y si te ha gustado el artículo, compártelo en tus redes sociales!