Archivos para febrero, 2014

Hoy quería retomar la reflexión sobre el estado actual de las cosas que empecé en este post (os prometí que profundizaría más). Pero es que me he topado por ahí con un documental que ha captado mi atención. Ignora que el doblaje está en español latino, vale muchísimo la pena.

 

El eje central de esta producción divulgativa es  la física cuántica (también llamada mecánica cuántica). O lo que es lo mismo, cómo todo está relacionado con todo a escala microscópica. Uno de los postulados “básicos” de esta rama de la ciencia sostiene que todo empezó unido en el Big Bang y por eso todo sigue unido a día de hoy a un nivel muy profundo. A pesar de estar separado (entrelazamiento cuántico). Si te interesa más todo esto, te invito a que profundices más por tu cuenta. Por cierto, te recomiendo especialmente los últimos 10 minutos de documental. Son increíbles 😉

En otro documental más extenso sobre física cuántica se explica que afirmar que un objeto determinado “está” en una posición o lugar determinado es inexacto. No se puede realizar esa afirmación. No puedes preguntarle a tu madre donde ha dejado el coche. Es como preguntarle al número cinco por su estado civil. Por tanto, la física cuántica le otorga un papel esencial al observador en la configuración de la “realidad” (si es que se la puede llamar así). Todo es verdad o mentira en base al filtro de la observación. Ah, como ha quedado claro que el verbo “estar” es inexacto, a partir de ahora voy a escribirlo entre comillas.

El caso es que a medida que iba viendo el documental, gracias a los testimonios de los distintos científicos y especialistas me iba dando cuenta de que nuestras ideas, nuestros pensamientos y nuestra forma de hablarnos a nosotros mismos afectan al mundo externo. Configuran la realidad, la condicionan. Así, todo es verdad o mentira en función de lo que pasa por nuestra mente. O de como percibimos el mundo. ¿Esto te parece que es una locura? Vamos a intentar esclarecer que en realidad no lo es.

En un nivel cuántico, afirmar que algo "está" en un lugar concreto no es correcto.

En un nivel cuántico, afirmar que algo “está” en un lugar concreto no es correcto.

Un ejemplo claro lo tenemos en el ámbito empresarial. El mundo ha cambiado (no vamos a entrar si a mejor o a peor porque daría para otro post). Esto es así porque a algunas personas se les pasó por la cabeza que había necesidades por cubrir. Por ejemplo, necesitábamos ir de un sitio a otro de una forma más rápida y eficiente. En este contexto se entiende la invención de la rueda.

Otro ejemplo más cercano: la invención del Whatsapp. Alguien llegó a la conclusión de que hacer una llamada a alguien para decir “ya estoy saliendo” o “trae pan cuando vuelvas” era un gasto tonto. Pagar un minuto para una conversación de 10 segundos es una tontería.

Lo mismo pasa con el Cloud Computing, que ha cambiado la manera de trabajar en algunos sectores, e incluso la forma de hacer negocios. Alguien pensó que se perdía mucho tiempo en la “cadena de montaje“, por ejemplo, de las agencias de publicidad. El trabajo de uno depende del trabajo del otro y así sucesivamente.

Una de las posibilidades que ofrece la computación en la nube es la de trabajar en línea. Otra ventaja es la disminución de costes. Es evidente que en este ámbito había unos problemas que solucionar y el Cloud Computing nace con el objetivo de resolverlos.

Pues bien, ¿la rueda, el Whatsapp y la computación en la nube han cambiado el mundo? Es evidente que sí. Otra cosa es los posibles “efectos secundarios” que cada invento haya podido tener. Pero eso es otro tema.

Lo que estoy intentando explicar también es válido en lo que respecta a la comunicación con uno mismo. Si piensas que eres tímido, al final vas a acabar siendo tímido porque subconscientemente vas a ser coherente con ese concepto que tienes de ti mismo. Y claro, si piensas que eres tímido, acabarás siendo tímido y afectarás al mundo exterior no relacionándote con la gente. Es lo que se llama profecía autocumplida. Y de timidez y profecías autocumplidas entiendo un rato 😉

Fotografía original de Comrade 009, Wikimedia Commons

Fotografía original de Comrade 009, Wikimedia Commons

En fin, volvamos a la observación. Me encontré un reportaje en la Muy Interesante de este mes (soy adicto a esta revista) que sostiene lo siguiente: “Sólo existes cuando te miran”. Esta afirmación te puede parecer extraña, pero seguro que conoces al ya mítico Gato de Schrödinger. Pues es el mismo concepto.

En este sentido,  aquello que decía mi profesor de filosofía sobre que el instituto seguía “estando” cuando tú te ibas a casa es falso, no podemos asegurarlo con total seguridad. Es una cuestión de probabilidades. Sólo vas a saberlo yendo a ver si “está”. O abriendo la caja para saber si el gasto “está” vivo. Porque si no lo haces, el instituto “está” y no “está” a la vez. El gato “está” vivo y muerto al mismo tiempo.

Y yo me pregunto, si un día voy y ya no “está”…¿qué hacemos? ¿Mandamos construir Eurovegas en el lugar que ocupaba el instituto? Si nuestro gato ha muerto, ¿le robamos el suyo al vecino?

Parte del reportaje de Muy Interesante del mes de febrero.

Parte del reportaje de Muy Interesante del mes de febrero 2014.

Una vez más, te invito a investigar por tu cuenta. Esto tiene implicaciones que afectan a nuestro día a día.

Lo que yo finalmente quería reflexionar es lo siguiente. ¿Afecta la física cuántica a la publicidad? ¿Existe la publicidad sin que la miremos? ¿Está ahí esperándonos a la vuelta de la esquina, dispuesta a asaltarte? ¿O necesita de tu observación para materializarse en un “tiempo” y en un espacio concretos?

¿Qué pasa si durante los intermedios nos vamos al baño? ¿La publicidad es desintegrada por un rayo láser? ¿Le cortan la cabeza?

Bueno, he divagado bastante. Creo que esto de tener el blog me está volviendo loco. Supongo que la pregunta, relacionada con la física cuántica, que cabe hacerse es: ¿puede la publicidad cambiar el mundo? 

Yo creo que sí, como ya se habrá dicho muchas veces. De hecho, el mundo o la “realidad” ya es un reflejo de las corrientes de pensamiento o de conceptos alumbrados por la mente humana. Y la publicidad es una más de estas “subrealidades” que configuran una “realidad” mayor. Tiene un gran potencial como ente generador de cambio social y creador de realidad. Tiene capacidad para influir en grandes grupos de gente y de promover ciertas actitudes o visiones de lo que nos rodea. Por eso mismo, hay que tener cuidado con lo que se dice. Pero eso…ya da para otro post.

Sólo me queda pedirte que compartas esto en tus redes sociales y que aportes algo a este apasionante tema en la sección de comentarios aquí bajo!

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Hoy os traigo una campaña que me ha impactado y creo que deberíamos dedicarle unos minutos. No te voy a hablar aún de ella, primero prefiero que la veas. Se trata de un video de apenas 3 minutos. Ya te digo que se te van a pasar muy rápido. Igual que este post, hoy voy a ser breve (de verdad). No estoy muy de humor que digamos.

¿Ya? Vale, ¿qué te parece? ¿Te has quedado…helado? Chistes aparte, en realidad es lo que busca. Se muestra como un niño pequeño, Johannes, está esperando a su profesor en una parada de autobús de Oslo para resolver un problema: otro niño le ha robado la chaqueta. El caso es que el maestro no aparece y el niño está esperándole pacientemente sin chaqueta…en un frío y nevado día en la capital noruega.

Es curioso ver como la gente que pasa por la parada se queda mirándole, le pregunta si está bien y que hace ahí sin una chaqueta. La respuesta del niño es obvia: tengo frío. Acto seguido, varios de los transeúntes se sacan su chaqueta/bufanda/guantes y se las dan a Johannes para resguardarse y se quedan con él.

Dicho esto, la campaña me parece muy apropiada, bien llevada y todo un ejemplo de que con escasos recursos se pueden construir potentes y eficaces mensajes. Dime tú cuánto dinero se habrán gastado en rodar el vídeo y subirlo a Youtube. Quizá el único gasto ha sido el del cámara que ha grabado esto. Nada en comparación con lo que cuesta colar un spot en televisión.

Se ha querido apostar por la viralidad, por lo que desde el primer momento el anunciante ha sabido que tipo de comunicación quería hacer. De hecho, este vídeo ha llegado a mí porque varios de mis contactos lo han colgado en Facebook. A todo esto… ¿quién es el anunciante? SOS Children’s Villages, o lo que es lo mismo… Aldeas Infantiles.

Otra de las particularidades de esta campaña es que al haberla planteado como una acción online, se ha adaptado el mensaje y la duración al medio: Internet. Un anuncio de más de dos minutos y medio en televisión, si no eres Freixenet, no te lo puedes permitir. Aunque tampoco te hace falta. Pero en Youtube las reglas del juego son otras.

Las opciones que te da el mundo online para cautivar y conmover al público objetivo son mayores. Ya lo he dicho, pero un ejemplo es que te puedes extender con tu mensaje y por menos dinero. Pero esto ya es otro tema.

Y ahora viene la parte “desencantada” del post. Esta campaña no habría tenido que hacerse si no hubiera tantas putas guerras. El caso es que en Siria hace un frío de la hostia y los más débiles siempre son los mismos, los que no pintan nada en el asunto…los ancianos y los niños. No estoy diciendo nada nuevo y lo sé, pero no es mi intención. Mi intención es desahogarme. Si es que siempre pasa igual, o casi siempre. Las guerras son cosa de dinero o de recursos, véase la Guerra de Irak. En otros casos, son cuestión de libertades.

Y bueno…si quieres investigar un poco sobre lo que hace SOS Mayday…puedes hacerlo aquí. Está en noruego, por con el servicio de traductor de Google de algo te enterarás.

Me vais a tener que perdonar, pero ha vuelto a ser una semana movidita y no he tenido tiempo de pensar en nada que contaros. Entre unas cosas y otras me dije: el sábado habrá pasado (de momento) todo el ajetreo y me pondré a escribir algo. Pero claro…con tantas cosas en la cabeza cuesta tener la mente despejada para tratar temas más elaborados como el de mi último post. Si aún no lo has leído, te lo recomiendo humildemente. Considero importante que lo leas. Puedes hacerlo aquí.

Pero vamos al lío, esta mañana me he encontrado por accidente un vídeo sobre Coca Cola y me he dicho a mí mismo: voy a hablar sobre él. Veréis que toca un tema muy de actualidad. Aquí lo podéis ver, dura solo 30 segundos.

Esta semana os voy a hacer una reflexión corta pero espero que pueda aportar algo. Vamos allá. Gracias a esta ingeniosa contracampaña hecha por el canal de Youtube Insolentes Bastardos, se pone el foco de atención en algo totalmente distinto de lo que Coca Cola destaca en sus campañas. En ellas todo es felicidad y buenos momentos. Pero resulta que ahora esta compañía ha planificado un ERE que ha afectado a 1250 trabajadores (750 despedidos y el resto recolocados). Resultado: las plantas embotelladoras de Alicante, Palma de Mallorca, Fuenlabrada (Madrid) y Colloto (Asturias), cerradas. Esto es lo que denuncia este mejor “anuncio” de Coca Cola, como ellos mismos lo han llamado. 

Si bien es cierto que las condiciones de los que dejarán de trabajar para Coca Cola podrían ser peores, perder un empleo no debe ser algo agradable, evidentemente. Y menos ahora, con las casi nulas opciones de encontrar otro puesto de trabajo.


Manifestación contra el ERE de Coca Cola. Fotografía original de P. NOSTI

El objetivo de este artículo no es tanto criticar este decisión de Coca Cola cuando es una compañía que obtiene beneficios multimillonarios (sus razones tendrán, igual no era rentable mantener esas cuatro plantas embotelladoras) sino centrar la atención es una especie de doble moral o doble rasero. Hablan de felicidad y de “chispa de la vida” pero ponen en la calle a 750 personas. Dejando a parte que sus razones tendrán, como ya he dicho, ¿no veis aquí una incoherencia?

A eso me refiero. Todo este asunto me ha hecho darme cuenta -una vez más, porque el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra- de que no todo es lo que parece ni como nos lo venden. Está lo que se ve en los anuncios o en las comunicaciones de una empresa. Y también está lo que hay detrás, en la trastienda…que como en este caso puede contradecir al mensaje comercial que se difunde. Entonces, ¿qué es más real? ¿El mensaje comercial…o lo que comunica a diario una determinada compañía con sus decisiones y acciones? ¿Qué pesa más?

Por cierto, esto de que cualquiera en Internet pueda meterle palos a una gran empresa debemos considerarlo una bendición. Incluso si formamos parte de la empresa criticada, porque esto nos puede dar la oportunidad de lavar nuestra imagen. Y si lo que se vierte sobre nosotros es falso, vamos a tener la oportunidad de desmentirlo con datos objetivos, tranquilizar a nuestros clientes y poner a la opinión pública a nuestro favor. Se trata de un gran acto de responsabilidad y transparencia. Pero volvemos a lo mismo, hay que pensar: ¿hasta qué punto lo que nos dicen es verdad? 

Os dejo que forméis libremente vuestra opinión y si queréis contármela, podéis hacerlo dejando vuestro comentario aquí debajo 😉

Eso es todo hasta la semana que viene. Si te ha parecido interesante este vómito, puedes compartirlo con los botones sociales que tienes aquí debajo!

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Seguro que este título te ha chocado. Incluso te puede parecer una locura. Vale, pues déjate de prejuicios por el momento y disponte a leer. Si después de haberlo hecho no estás de acuerdo con lo que digo, es tu decisión y la voy a respetar…hasta cierto punto.

Y es que, en mi opinión, es importante pararse a pensar en el rumbo que llevamos. Mira a tu alrededor por unos segundos y dime lo que ves. Seguramente veas las 3 “pes”: progreso, prosperidad y propensión a consumir. Nos han educado desde pequeños en la cultura del consumo. La única manera de alcanzar la satisfacción y quizá, la realización personal, es a través de él (luego volveré a esto). Estamos expuestos a un gran bombardeo mediático cuyo único fin es promoverlo y aumentarlo. Y fijaos hasta que punto llega esto que en una asignatura de la carrera nos pusieron una práctica que consistía básicamente en esto:

Debes relanzar una marca y tienes dos opciones. La primera es conseguir que más clientes compren tu producto. La segunda, que tus clientes actuales compren más tu producto, aumentando los momentos en los que lo consume

Con dos cojones. Cómo veis, se trata del consumo por el consumo. Así, gratuitamente. Y ésta es una práctica muy habitual. Hay ejemplos casi a diario en la televisión. Seguro que si te pones a pensar se te ocurre alguno.

Antes he hecho mención a las “3P’s”. Una es la propensión a consumir, ya ha quedado claro. ¿Pero las otras? ¿Prosperidad? ¿Progreso? ¿Quién progresa? ¿Y a costa de qué o quién? Estas preguntas creo que se contestan solas. Sois gente inteligente, así que seguiré con mi argumentación.

En la sociedad de consumo solo eres un numero

Fotografía original de Sergio Cerón

Estaba hablando de consumir. ¿De verdad es necesario promover el consumo-y los beneficios- hasta el infinito y más allá? ¿Para qué? ¿Para acumular billetes debajo del colchón? Todos queremos vivir bien y para eso se necesita dinero. Pero no nos confundamos. Cuánto más tenemos…más insatisfechos nos sentimos. Más “necesidades” vamos a querer satisfacer y más frustrados nos vamos a sentir. Por cierto, todo necesidades falsas, creadas artificialmente por un sistema que nace con el objetivo de sacarnos el dinero del bolsillo. Sin ningún sentido ni motivo razonable. Sólo vender por vender. Todo el mundo tiene derecho a cobrar por sus productos o servicios, pero hemos llegado demasiado lejos.

Señores, el dinero no lo es todo. Y Master Card, tampoco. Pero esto no lo estoy diciendo (solo) yo, sino que está reflejado por un riguroso estudio que te recomiendo consultar. Cuanto más dinero tenemos, a más cosas queremos aspirar. Es algo que no tiene fin. ¿Cuánto daño espiritual provoca el capitalismo verdad? Se llama vacío existencial.

Toda esto lo llevo pensando desde hace muchos años, pero ha adquirido más sentido hace unas semanas a raíz de leerme La Economía del Bien Común de Christian Felber. A los hiperultraconvencidos del capitalismo, les voy a decir que medir las cosas (él éxito empresarial, de ciertas políticas o decisiones) sólo en base al dinero y a la rentabilidad económica es un GRAN ERROR.

Señores amigos del capitalismo,  no es mi intención cuestionar la importancia de obtener rentabilidad económica, pero hay formas y formas. Hay otros criterios o indicadores para medir el éxito. El modelo económico que tanto defienden es tan ineficiente como el comunismo. Perdón, es DEMASIADO eficiente para unos y MUY POCO para otros. Que es peor aún. Por lo tanto, si unos van montados en el dólar pero otros tienen que cobrar 2 euros al día es que el sistema económico vigente no funciona. Es de cajón. Que a ti te vaya de puta madre no quiere decir que esto sea lo mejor.

El capitalismo quiere esclavos sonrientes

Fotografía original de gaelx

Reducirlo todo al dinero es caer en el más común y socialmente validado de los simplismos. Es un sinsentido, y más teniendo en cuenta lo mal que usamos el dinero los seres humanos.

Siempre se dice que los extremos son malos. Pues bien, el comunismo es un extremo. Y el capitalismo es otro, el opuesto. Y cómo dice Aristóteles, la virtud está en el centro. Respecto al comunismo, se le tachó de tener muy buenas ideas al principio pero se torció porque la codicia de los hombres al mando provocó la acumulación por parte del estado de la riqueza económica y material (propiedades, inmuebles, fábricas…TODO). Vale, hasta ahí estamos de acuerdo.

¿Pero qué está pasando en la actualidad? ¿No sucede prácticamente lo mismo con las grandes empresarios y grandes bancos? ¿No pasa que los más ricos del mundo acumulan, acumulan y acumulan mientras los más pobres no tienen donde vivir o qué comer? ¿No es, en esencia, lo mismo? Son unos pocos concentrando el poder y las propiedades de manera TIRÁNICA, EGOÍSTA e INSOLIDARIA. Exactamente igual que en el comunismo, solo que cambian los “acaparadores”. El mismo perro con distinto collar. Lo vemos por ejemplo en este país con los bancos. Son los culpables de la crisis, y en lugar de mandar a los banqueros a la cárcel cómo en Islandia, les damos un empujoncito para que sigan echando a la gente de sus casas. Impunemente.

 

¿Qué es lo único que cambia? Que el dinero manda. Es la dictadura monetaria. Desde las instituciones nacionales y europeas se consiente todo esto para que la economía vaya bien. Pues a estas instituciones les digo yo que es necesario un ligero cambio de enfoque. Pasar de un modelo capitalista que está agotado y ya es inadecuado a un capitalismo más sostenible y solidario. Y seguirá siendo capitalismo, así que todos contentos.

¿Por qué está agotado el capitalismo? Toda esta situación es culpa de su enfoque, del afán de crear nuevas necesidades superfluas que en lugar de enriquecer el espíritu, lo devoran. Es verdad que el capitalismo ha hecho mucho bien ayudando a la gente a cubrir sus necesidades básicas. Al César lo que es del César. Pero solo parcialmente, porque mientras los pueblos occidentales veían satisfechas sus necesidades básicas y se ponían a consumir para satisfacer unas necesidades falsas (creadas por la publicidad), ¿qué ha pasado con los países orientales? Pues que se han estado muriendo de hambre. ¿No es una contradicción? La alimentación es una necesidad básica insatisfecha, como otras tantas.

¿No habíamos quedado en que el capitalismo ayudaba a cubrir las necesidades vitales de la gente? ¿Entonces por qué la gente se está muriendo de hambre en otros sitios? Igual es que satisfacerlas no da dinero. No es rentable darle a ciertas personas lo que les hace falta para vivir. Igual que tampoco es rentable proporcionarle unas condiciones de trabajo dignas. Y digo yo…¿dónde ha quedado nuestra humanidad?

Resumiendo: medir el éxito sólo con criterios económicos o monetarios es una gilipollez. Cómo dice Christian Felber en su libro, ¿informa el PIB sobre la discriminación de las mujeres en el ámbito laboral? ¿Informa el PIB sobre los casos de delincuencia, asesinatos o pobreza entre los ciudadanos de a pie? ¿E informa sobre si un estado destruye empleo o si cuida el medioambiente? ¿Y sobre la desigualdad en los salarios o en el reparto de la riqueza? ¿O sobre el bienestar? No, no lo hace. Entonces, es evidente que hay que cambiar el enfoque de muchos aspectos. Hay que cambiar las reglas del juego. Eso sí, sin olvidar tampoco la economía. A ésta hay que darle justo la importancia que tiene. Ni más, ni menos.

Por ello, hay que buscar un término medio entre una adecuada gestión del capital y unos valores éticos, sostenibles y beneficiosos PARA TODOS. No para unos cuantos cómo ahora. No es incompatible. Y los que aseguran que lo es, igual es que están interesados en mantener intacta la estructura de poder que tanto…”éxito” superfluo les ha dado.

Por último decir que si te ha gustado el post, puedes compartirlo con los botones sociales que hay aquí bajo! En próximas semanas seguiré adentrándome en estos temas y explicaré por ejemplo cómo afecta todo esto a la publicidad y a la comunicación. Y si has llegado hasta aquí bajo, debo felicitarte porque has aguantando el tirón! 😉

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Mi diálogo interno

Publicado: 1 febrero, 2014 de Fran Molina en El publicista desencantado
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No os voy a engañar. Esta semana ha sido un poco complicada y no he tenido tiempo para preparar un post ni elaborar ningún tema. Lo admito. Por cierto, si no leíste mi anterior post sobre lo nuevo de Google, lo puedes hacer aquí. Al lío, esta vez os traigo una reflexión que me surgió ayer mientras conducía. En cierto modo, no se va a alejar de lo que viene a ser la comunicación, que es el tema central de este blog.

Estaba yendo a la universidad para mi acto de graduación. Me puse a pensar en todos los pasos que he ido dando hasta ahora, que soy licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas. Y no ha sido coser y cantar. A pesar de que es una carrera relativamente fácil -o menos complicada que por ejemplo, la Ingeniería Industrial de mi colaborador Jorge. Ah, y de fácil nada. Quien ha estudiado Publicidad o tiene la suerte de trabajar en esto lo sabe.

El caso es que durante mi larga etapa en el instituto he tenido varios momentos difíciles. Estaba muy descentrado. No tenía mis prioridades nada claras y todo me daba igual. Además, personalmente no pasaba por un buen momento. Mis pensamientos eran muy caóticos y catastrofistas. Llegué a creer que no valía para nada y que no sería nadie en mi vida.

No me hablaba bien a mí mismo. No tenía proyectos ni ambiciones. Sólo me interesaba jugar a la Play. Y claro, en 4º de ESO repetí. Pero por alguna extraña razón comprendí que actualmente no se puede ir por la calle sin el graduado escolar. Pasé un verano puteado pero conseguí recuperar las tres asignaturas que me quedaron para septiembre: castellano, matemáticas y física y química. Aún hoy creo que aprobar las dos últimas fue un milagro…Sin la ayuda de mis dos profesores particulares no lo habría conseguido.

1º de bachillerato se me dio bien. Aquí de momento no merece la pena detenerse. Quizá para otro post. Aprobé todas y fui de cabeza a mi segundo choque emocional, académico y personal: 2º de bachillerato (primer intento).

Es otro mundo. El caso es que no pude con todo y volví a tropezar con la misma piedra. Se me acumulaban los problemas otra vez. Estaba pasota y un poco desafiante. Todo me sobrepasaba, e incluso me peleé verbalmente varias veces con mi profesor de valenciano. En una de ellas me salí en mitad de la clase por no seguir escuchándole. Qué paciencia tuvo conmigo. Estoy muy arrepentido y avergonzado de esa parte de mi pasado.

Resumiendo, volví a repetir (segundo intento). Esto significó un nuevo comienzo y una nueva oportunidad para hacer mejor las cosas. Al principio me supuso un trauma. Los viejos pensamientos de que yo no servía para nada volvían a mi mente. Repetir por segunda vez me parecía una señal evidente. Pero esta vez se me estaba dando mejor. Quizá la experiencia de ya haber pasado por esto me dio una especie de “superpoderes” que el año pasado no tenía. Cuando antes me estrellaba, ahora por arte de magia conseguía mantenerme dentro de la carretera.

Empecé a comprender que cada fallo es algo valiosísimo. Sin los errores, no aprenderíamos y no mejoraríamos. Son necesarios. Uno debe fallar, debe equivocarse. Y quitarle importancia. O darle la justa y necesaria para seguir adelante. Nuestras equivocaciones determinan lo que somos ahora en base a nuestras experiencias. Configuran nuestra forma de ser, nuestra personalidad y nuestra realidad.

Ese año, el anterior a entrar en la uni, fue el peor de mi vida. Personal y emocionalmente estaba bien, pero académicamente fue durísimo. Más incluso que los años que pasaría después en la carrera. Aquí me di cuenta de que debía cambiar mi diálogo interno.

Y desde ese momento hasta ahora, he tenido la suficiente paz mental como para emprender mi última aventura: la universidad. Nadie daba un duro por mí, aunque ni yo mismo lo hacía al principio. Conseguí callar bocas críticas. Quizá las bocas que habían metido en mi cabecita eso de que no valía para nada. No creo que hablaran desde la envidia cómo se suele decir. No había motivos para envidiarme, sólo era un universitario. Hablaban para joder y hacer daño. Sinceramente, y estáis en vuestro derecho de creerme o no, últimamente he notado que ciertas personas me respetan más.

Por otro lado, aún me siguen diciendo de vez en cuando que soy un inútil porque tengo una carrera y estoy sin trabajo. Pero ese es otro tema. Yo debo poner de mi parte para mejorar mi empleabilidad, pero “otros” deben tomar cartas en el asunto para cambiar el estado actual de las cosas. Si no, nuestros esfuerzos no servirán para nada. 

En definitiva, ya no me importa lo que piense la gente. Ahora ya sé quién soy, sé lo que puedo hacer y lo que aún no. Me quedan cosas por aprender. Pero ahora mismo me da igual lo que me digan cuatro bocazas ignorantes que desconocen la situación actual de muchísima gente como yo. La ignorancia es muy atrevida.

No me van a alejar de mi objetivo. El crecimiento constante. Siendo fiel a mis principios. Y este blog quiero que sea un reflejo de todo esto.

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