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(…y la de los que están a su alrededor).

El pasado viernes 4 de abril la Sexta emitió un gran reportaje de investigación que me hizo reflexionar. El programa Equipo de Investigación trató esta vez sobre lo que han llamado “La guerra del céntimo“. Seguro que habrás visto por ahí un montón de ofertas de tres barras de pan a un euro. Pues resulta que una empresa catalana llamada Granier se ha hecho de oro explotando un modelo de negocio que consiste en vender tres croissants por 1,5 euros. Es su producto estrella, por lo visto. El caso es que se están expandiendo como la pólvora por todo el territorio nacional y ya cuentan con 170 franquicias. ¿Pero a qué precio?

Como se pudo ver en el reportaje del viernes, cada vez que Granier abre una franquicia las panaderias tradicionales de barrio ven como pierden clientes y algunas incluso, tienen que cerrar. Esto es así porque Granier fija unos precios a la baja que los demás panaderos no son capaces de igualar. Hacer un croissant casero a los panaderos tradicionales ya les cuesta alrededor de 45 céntimos. Por ello, resulta evidente que están perdiendo una batalla. Supuestamente, la fijación de precios es libre. ¿Pero qué pasa si esa fijación de precios roza la competencia desleal?

¿Pero de verdad estamos ante un caso de competencia desleal? No es fácil determinarlo. La ley sostiene que la fijación de precios es libre, como ya se ha dicho. Se considera competencia desleal la venta de bienes por un precio inferior al coste de su producción cuando pueda inducir a error a los consumidor acerca del precio de otros productos o servicios del mismo establecimiento; cuando tenga como finalidad desacreditar el prestigio de un producto o establecimiento ajeno o cuando se pretenda eliminar a un competidor del mercado.

Con estos datos en la mano, se puede llegar a la conclusión de que Granier no ofrece productos a un precio inferior a su coste de producción. Se puede permitir poner esos precios por la disminución de costes. Pero, en mi opinión, Granier si busca eliminar a un competidor del mercado: los demás establecimientos.

Ha habido muchas quejas y polémicas por el modelo de negocio adoptado por esta franquicia. Muchas panaderías y comercios tradicionales están teniendo que cerrar por la competencia agresiva de Granier. Pero más allá de un supuesto caso de competencia desleal (no entiendo de derecho), hay otra problemática más grave.

Estamos acostumbrados a la filosofía Low Cost. Esta se basa en el siguiente precepto básico: reducir costes para poder vender más barato sin que el producto o servicio pierda calidad. Esto engloba a todos los aspectos: marketing, producción, distribución, capital fijo y variable… Se trata de eliminar a cuantos más intermediarios mejor en la cadena de distribución, no tener una tienda física (caso del comercio electrónico) o renunciar al diseño del packaging.

Hay casos exitosos de filosofía Low Cost que sí cumplen estas condiciones, incluso el de ofrecer una buena calidad. Ikea podría ser un ejemplo, ya que se ahorra dinero “invitando” al cliente a que se monte él mismo los muebles. El modelo Low Cost no es bueno ni malo por sí mismo, en mi opinión. Se debe hablar mejor de sectores o tipos de negocio donde esta filosofía es más aplicable y otros donde me parece que es mejor no aplicarla.

Por ejemplo, en la alimentación. A todos nos gusta salir a comer barato. Pero, ¿y si supierámos como está hecho eso que comemos? En el caso de Granier, las materias primas no son de mucha calidad, por decirlo así. En una parte del reportaje se entrevistó a una nutricionista y no dijo cosas muy buenas…Aquí tenéis esa parte del programa.

 

¿Cuál es la conclusión de este post? Para algunos sectores sí, pero aplicar el modelo Low Cost a los de alimentación o gastronomía no es lo más recomendable. Ya ha quedado claro que se tiene que recortar de algún lado. En el caso de Granier, recortan en la calidad de las materias primas y en el proceso de producción. No estoy queriendo decir que todas las empresas y franquicias de alimentación o restauración lo hagan. Aún así, me atrevo a decir que los bajos precios a menudo tienen detrás una mala calidad. Pero lo que quiero decir es que esto debería hacernos pensar en lo que comemos a diario.

¿Cuál es el problema? Posicionarse a favor o en contra de esta cadena de panaderías no es fácil sin tener en cuenta todos los argumentos. Ayer le conté a un amigo que estaba pensando escribir sobre esto. Y me dijo que así es el mercado (así de injusto y de irracional, pienso yo). El que consigue abaratar costes es el que se acaba imponiendo en el mercado. Me puso también el ejemplo de Primark. Y lo que me jode, es que tiene razón. Porque, por otro lado, no todo es malo. La expansión de Granier por toda la geografía nacional está contribuyendo a crear mucho empleo.

Para acabar, decir que a todos nos gusta ahorrar. Sobre todo hoy en día. Y a todos nos gusta salir a comer barato. Este gran reportaje de Equipo de Investigación se nos olvidará cuando estemos por la calle muertos de hambre y veamos un 100 montaditos, un Burguer King o un kebab. Se te olvidará a ti. Y se me olvidará a mí.

Para acabar, el favor de siempre. Comparte este artículo en las redes sociales! 🙂

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Ha pasado ya más de una semana desde que se celebraron las Marchas de la Dignidad y aún estamos en plena resaca mediática. Pero tras 8 días, creo que es un buen momento para poner el foco de atención en el tratamiento mediático que se ha hecho de ellas. Ya os adelanto que no ha sido todo lo independiente ni justo que debería ser. Pero vamos al lío.

Dos días antes de que tuvieran lugar las Marchas, nuestro amigo Ignacio González-presidente de la Comunidad de Madrid-las ha comparado con el movimiento neonazi griego Amanecer Dorado. Gonzalez sostiene que las manifestaciones comparten muchos principios con el citado partido griego. Claro, yo que estoy un poco verde en estos temas decidí investigar sobre Amanecer Dorado. Y efectivamente, este partido político heleno también se movilizó contra los recortes y el desempleo en Grecia.

Y para de contar. Esas son las únicas coincidencias entre las marchas españolas y el partido fascista griego. Porque Amanecer Dorado y las Marchas de la Dignidad no comparten ideas, sino una única preocupación: la mala situación económica de su país. Ya está. Porque echando un vistazo a su historia, su programa electoral y su ideología podemos ver que Amanecer Dorado:

  • Ha sido acusado de atentados terroristas  y de posesión de armas y explosivos.
  • Tiene un marcado carácter xenófobo. Este partido considera que solo los griegos tienen derecho a la propiedad.
  • Para evitar la entrada de inmigrantes, propone la instalación de minas antipersona en las fronteras (¿a qué esto os parece familiar?).

Bueno, ya he quedado claro que no se parecen ni en el blanco del ojo. Quiero pensar que Ignacio González no es tonto, aunque siendo discípulo de Esperanza Aguirre tengo mis dudas. Prefiero pensar que lo único que ha querido hacer es criminalizar y calumniar un movimiento ciudadano y democrático simplemente por ir en contra de sus intereses. No es que sea tonto, sino que piensa que nosotros sí. En fin.

Ignacio González saliendo bien.

Ya la misma tarde del 22 de marzo, Antena 3 (es donde suelo ver las noticias) abría su informativo de sobremesa con las imágenes de unos 20/30 manifestantes  insultando a unos policías que iban de paisano. Esto es claramente intencionado, es de sobra sabido que Antena 3 tiene una ideología capitalista y de derechas. Sino, buscad información sobre su propietario, José Manuel Lara. Por ello, convenía desacreditar cuanto antes este movimiento. Todas las informaciones de Antena 3 durante estos días han seguido la línea editorial de criminalizar las Marchas, ofrecer informaciones sesgadas y ser imparcial.

Vamos a ver, la ciudadanía se organiza desde distintos puntos de España y lo primero que resaltó Antena 3 es que cuatro imbéciles se pusieron a insultar a polícias vestidos de paisano. ¿De verdad eso es lo más destacable?  Un poco de imparcialidad, coño. Se debe mostrar lo malo, pero lo bueno también. No queremos medios de comunicación vendidos. Para eso, mejor no tener nada. Estoy harto de los medios de comunicación que no tienen personalidad ni objetividad, solo intereses. Con las Marchas de la Dignidad, se está señalando a la luna pero los MCM se empeñan en centrar la atención en el dedo. Porque conviene a “no-sé-quién”.

¿Esto es periodismo? ¿O es más bien clientelismo? En definitiva, han pasado los días y Antena 3 ha seguido en sus trece. No han dicho nada sobre las decenas de miles de personas que no se han metido con los policías. Ni sobre los decenas de miles de personas que no han causado disturbios. Aún estoy esperando las disculpas de Matías Prats por manipularme de esa manera tan sucia.

Hablando de manipulaciones, la noticia que difundió la policía ya fue el colmo. Supuestamente, se había requisado en la manifestación del 22-M una muleta con un punzón incorporado, pero dos días antes otros policías ya habían compartido esa imagen en Facebook! Esto ya me parece vergonzoso. La policía nos miente descaradamente con tal de demostrar que tiene la razón, incluso cuando no la tiene.

Hemos llegado a un punto en el que estamos empezando a tocarle los huevos al gobierno. Y esto tiene su reflejo en las órdenes que los politicuchos dan a los fuerzas de seguridad, que no son más que unos mercenarios que no defienden al ciudadano. Lo único que defienden es su sueldo a final de mes. Y si hay que pegar o echar a la gente de sus casas, pues se hace y punto.

La publicación de esa noticia podría ser un ejemplo. Cuando el pueblo empieza a ganarle la partida al gobierno con manifestaciones, huelgas, etc, se pone en marcha la maquinaria mediática del poder. Que poco elegante es que desde la policía nos mientan a la cara. Si no podemos depositar nuestra confianza en la policía, porque nos engaña y nos manipula…apaga y vámonos. ¿Qué nos queda? Para mí, no gozan de crebidilidad. Pierde la razón al mentirnos de esa manera tan descarada.

Aquí es cuando entra en juego el papel del periodista. Aunque ya hemos visto que en ocasiones no nos trae la verdad. Ahora que la policía y el gobierno se empeñan en mentir y manipular, hace falta más periodistas como Jordi Évole o Ignacio Escolar. Son una especie en extinción, por lo visto.

Por cierto, justo ayer se publicó un vídeo en el que se ve como unos antidisturbios comienza a perseguir y a golpear con la porra a unos periodistas que cubrían la manifestación antimonárquica de Madrid.  Es lo de siempre, la monarquía en este país es intocable. Cosa que no entiendo, porque acumula más deméritos que méritos para ese reconocimiento casi unánime en las esferas públicas. Pero vamos a lo que nos importa.

Parece que la policía de este país no se cansa de quedar en evidencia delante de toda España. Es algo muy grave que se agreda a unos periodistas que están trabajando. “Y los policías también” dirán algunos. Pero no, ya he dicho que los policías realmente se deben a los ciudadanos, no deben ser marionetas de poder y represión de la gente que paga sus sueldos con impuestos.  Aquí queda claro que no están al servicio del pueblo, sino al servicio del gobierno. Son sus perritos falderos. Hay una frase de la serie True Detective que dice: “Claro que soy peligroso, soy policía. Podría hacer cosas horribles con total impunidad”. 

 A ver qué excusas se inventa ahora nuestro pésimo ministro de Interior para justificar esto.

 

Para terminar, decir que en ninguna página web de las principales cadenas de televisión aparece esta noticia. ¿Por qué será? ¿Y por qué será que se intenta mentir o desinformar sobre el número de asistentes a las Marchas de la Dignidad? ¿O por qué se han silenciado tanto en los medios de comunicación principales en las fechas anteriores al 22-M?

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PD: Qué bien le vino al gobierno que el día 23 de marzo hubiera un Madrid-Barça. Así se pudieron ahorrar el esfuerzo en tramar sus “geniales” cortinas de humo para desviar la atención mediática. Mirad las portadas de ese día, hablan por sí solas.

Portadas de los principales periódicos del día 23 de marzo.

Portadas de los principales periódicos del día 23 de marzo.

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En los últimos tiempos una alarmante estupidez se ha extendido como una pandemia a erradicar con urgencia. Es la moda de los Selfies. O lo que es lo mismo, los autorretratos de toda la vida. Lo que pasa es que ahora a algún listillo se le ocurrió ponerle el nombre en inglés, porque todos sabemos que es un idioma más molón, válido y que está un escalón por encima del castellano/español.  Intrínsecamente, ninguna lengua es mejor ni peor que otra. Pero ése es otro tema.

El caso es que me pone enfermo ver como mucha gente se ha subido al carro de esta estúpida moda. Pero tengo que ser sincero, yo mismo he sido víctima de los Selfies porque a mis amigos les ha molado el rollo. Y ése es el motivo por el que me tenéis aquí escribiendo sobre esto.

No sé exactamente cuando empezó a darse este fatal fenómeno y ni me interesa. Pero estarás de acuerdo conmigo en que el detonante quizá haya sido el famoso Selfie en la gala de los Oscars.

Ellen Oscar Selfie: The most retweeted tweet!

“Selfie” estelar en la gala de los Oscars 2014. Fotografía de Adam Rifkin

Es lo típico. Es suficiente con que alguna estrellita salga haciendo algo para que se convierta en norma. O en estupidez socializada. Los Selfies son el nuevo fenómeno viral. El nuevo meme, porque ya es reconocible la postura que se pone al posar. Sabemos cuando estamos delante de un Selfie y cuando no.

Ahora todo el mundo se hace un Selfie (o varios) y tiene el generoso detalle de compartirlo con todos nosotros. Solo, en grupo, en primer plano, tomando café en el Starbucks, enfrente de un espejo (el clásico de las chonis)…Hay tanta saturación de este tipo de fotos que ya me empiezan a sangrar los ojos y siento el deseo de que se rompan los móviles de toda esta gente.

Obama tiene su Selfie. La familia real griega tiene su Selfie. Hasta el papa Francisco lo tiene. Por cierto, haz clic aquí para leer mi anterior post. Hablo sobre él, haciendo una breve reflexión sobre la supuesta modernidad de la Iglesia y sus nuevos mensajes.

Volvamos al tema. Dejad de saturar al mundo con vuestros estúpidos Selfies. O por lo menos, dejad de saturarme a mí. Si sois de los que petáis vuestras redes sociales de fotos de este tipo, os invito a que me borréis. Os lo agradeceré. Aunque pensándolo bien, no hace falta que lo hagáis. Porque hay algo que me tranquiliza.

Y es que, como todo fenómeno viral, los Selfies disfrutan de su momento de gloria. Pero todo esto acabará. Es lo que pasa con los fenómenos virales. Son flor de un día, de un mes o de una temporadita. ¿O es que aún recuerdas a diario el Amo a Laura o el Gagnam Style? ¿A que ya no tienes noticias de Psy? Pues eso.

¿Qué ha sido de Psy?

La vida seguirá,  nadie se acordará de esto y se os curará la estupidez. Y todos podremos ser felices como éramos antes de que todo este caos se desatara. Y digo caos, sí. Porque cuando un estudiante causa desperfectos en una escultura de un museo, es fácil comprender que se ha llegado demasiado lejos. La estupidez ha alcanzado cotas inimaginables. Parece que haya que competir para hacerse el Selfie más vistoso, legendario o mítico. Y si para eso hay que romper una obra de arte, pues se rompe. Por favor, YA BASTA.

Y hasta aquí ha llegado mi queja semanal. ¡Comparte este artículo en tus redes sociales con los botones debajo de estas líneas!

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Hoy quería retomar la reflexión sobre el estado actual de las cosas que empecé en este post (os prometí que profundizaría más). Pero es que me he topado por ahí con un documental que ha captado mi atención. Ignora que el doblaje está en español latino, vale muchísimo la pena.

 

El eje central de esta producción divulgativa es  la física cuántica (también llamada mecánica cuántica). O lo que es lo mismo, cómo todo está relacionado con todo a escala microscópica. Uno de los postulados “básicos” de esta rama de la ciencia sostiene que todo empezó unido en el Big Bang y por eso todo sigue unido a día de hoy a un nivel muy profundo. A pesar de estar separado (entrelazamiento cuántico). Si te interesa más todo esto, te invito a que profundices más por tu cuenta. Por cierto, te recomiendo especialmente los últimos 10 minutos de documental. Son increíbles 😉

En otro documental más extenso sobre física cuántica se explica que afirmar que un objeto determinado “está” en una posición o lugar determinado es inexacto. No se puede realizar esa afirmación. No puedes preguntarle a tu madre donde ha dejado el coche. Es como preguntarle al número cinco por su estado civil. Por tanto, la física cuántica le otorga un papel esencial al observador en la configuración de la “realidad” (si es que se la puede llamar así). Todo es verdad o mentira en base al filtro de la observación. Ah, como ha quedado claro que el verbo “estar” es inexacto, a partir de ahora voy a escribirlo entre comillas.

El caso es que a medida que iba viendo el documental, gracias a los testimonios de los distintos científicos y especialistas me iba dando cuenta de que nuestras ideas, nuestros pensamientos y nuestra forma de hablarnos a nosotros mismos afectan al mundo externo. Configuran la realidad, la condicionan. Así, todo es verdad o mentira en función de lo que pasa por nuestra mente. O de como percibimos el mundo. ¿Esto te parece que es una locura? Vamos a intentar esclarecer que en realidad no lo es.

En un nivel cuántico, afirmar que algo "está" en un lugar concreto no es correcto.

En un nivel cuántico, afirmar que algo “está” en un lugar concreto no es correcto.

Un ejemplo claro lo tenemos en el ámbito empresarial. El mundo ha cambiado (no vamos a entrar si a mejor o a peor porque daría para otro post). Esto es así porque a algunas personas se les pasó por la cabeza que había necesidades por cubrir. Por ejemplo, necesitábamos ir de un sitio a otro de una forma más rápida y eficiente. En este contexto se entiende la invención de la rueda.

Otro ejemplo más cercano: la invención del Whatsapp. Alguien llegó a la conclusión de que hacer una llamada a alguien para decir “ya estoy saliendo” o “trae pan cuando vuelvas” era un gasto tonto. Pagar un minuto para una conversación de 10 segundos es una tontería.

Lo mismo pasa con el Cloud Computing, que ha cambiado la manera de trabajar en algunos sectores, e incluso la forma de hacer negocios. Alguien pensó que se perdía mucho tiempo en la “cadena de montaje“, por ejemplo, de las agencias de publicidad. El trabajo de uno depende del trabajo del otro y así sucesivamente.

Una de las posibilidades que ofrece la computación en la nube es la de trabajar en línea. Otra ventaja es la disminución de costes. Es evidente que en este ámbito había unos problemas que solucionar y el Cloud Computing nace con el objetivo de resolverlos.

Pues bien, ¿la rueda, el Whatsapp y la computación en la nube han cambiado el mundo? Es evidente que sí. Otra cosa es los posibles “efectos secundarios” que cada invento haya podido tener. Pero eso es otro tema.

Lo que estoy intentando explicar también es válido en lo que respecta a la comunicación con uno mismo. Si piensas que eres tímido, al final vas a acabar siendo tímido porque subconscientemente vas a ser coherente con ese concepto que tienes de ti mismo. Y claro, si piensas que eres tímido, acabarás siendo tímido y afectarás al mundo exterior no relacionándote con la gente. Es lo que se llama profecía autocumplida. Y de timidez y profecías autocumplidas entiendo un rato 😉

Fotografía original de Comrade 009, Wikimedia Commons

Fotografía original de Comrade 009, Wikimedia Commons

En fin, volvamos a la observación. Me encontré un reportaje en la Muy Interesante de este mes (soy adicto a esta revista) que sostiene lo siguiente: “Sólo existes cuando te miran”. Esta afirmación te puede parecer extraña, pero seguro que conoces al ya mítico Gato de Schrödinger. Pues es el mismo concepto.

En este sentido,  aquello que decía mi profesor de filosofía sobre que el instituto seguía “estando” cuando tú te ibas a casa es falso, no podemos asegurarlo con total seguridad. Es una cuestión de probabilidades. Sólo vas a saberlo yendo a ver si “está”. O abriendo la caja para saber si el gasto “está” vivo. Porque si no lo haces, el instituto “está” y no “está” a la vez. El gato “está” vivo y muerto al mismo tiempo.

Y yo me pregunto, si un día voy y ya no “está”…¿qué hacemos? ¿Mandamos construir Eurovegas en el lugar que ocupaba el instituto? Si nuestro gato ha muerto, ¿le robamos el suyo al vecino?

Parte del reportaje de Muy Interesante del mes de febrero.

Parte del reportaje de Muy Interesante del mes de febrero 2014.

Una vez más, te invito a investigar por tu cuenta. Esto tiene implicaciones que afectan a nuestro día a día.

Lo que yo finalmente quería reflexionar es lo siguiente. ¿Afecta la física cuántica a la publicidad? ¿Existe la publicidad sin que la miremos? ¿Está ahí esperándonos a la vuelta de la esquina, dispuesta a asaltarte? ¿O necesita de tu observación para materializarse en un “tiempo” y en un espacio concretos?

¿Qué pasa si durante los intermedios nos vamos al baño? ¿La publicidad es desintegrada por un rayo láser? ¿Le cortan la cabeza?

Bueno, he divagado bastante. Creo que esto de tener el blog me está volviendo loco. Supongo que la pregunta, relacionada con la física cuántica, que cabe hacerse es: ¿puede la publicidad cambiar el mundo? 

Yo creo que sí, como ya se habrá dicho muchas veces. De hecho, el mundo o la “realidad” ya es un reflejo de las corrientes de pensamiento o de conceptos alumbrados por la mente humana. Y la publicidad es una más de estas “subrealidades” que configuran una “realidad” mayor. Tiene un gran potencial como ente generador de cambio social y creador de realidad. Tiene capacidad para influir en grandes grupos de gente y de promover ciertas actitudes o visiones de lo que nos rodea. Por eso mismo, hay que tener cuidado con lo que se dice. Pero eso…ya da para otro post.

Sólo me queda pedirte que compartas esto en tus redes sociales y que aportes algo a este apasionante tema en la sección de comentarios aquí bajo!

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Hoy os traigo una campaña que me ha impactado y creo que deberíamos dedicarle unos minutos. No te voy a hablar aún de ella, primero prefiero que la veas. Se trata de un video de apenas 3 minutos. Ya te digo que se te van a pasar muy rápido. Igual que este post, hoy voy a ser breve (de verdad). No estoy muy de humor que digamos.

¿Ya? Vale, ¿qué te parece? ¿Te has quedado…helado? Chistes aparte, en realidad es lo que busca. Se muestra como un niño pequeño, Johannes, está esperando a su profesor en una parada de autobús de Oslo para resolver un problema: otro niño le ha robado la chaqueta. El caso es que el maestro no aparece y el niño está esperándole pacientemente sin chaqueta…en un frío y nevado día en la capital noruega.

Es curioso ver como la gente que pasa por la parada se queda mirándole, le pregunta si está bien y que hace ahí sin una chaqueta. La respuesta del niño es obvia: tengo frío. Acto seguido, varios de los transeúntes se sacan su chaqueta/bufanda/guantes y se las dan a Johannes para resguardarse y se quedan con él.

Dicho esto, la campaña me parece muy apropiada, bien llevada y todo un ejemplo de que con escasos recursos se pueden construir potentes y eficaces mensajes. Dime tú cuánto dinero se habrán gastado en rodar el vídeo y subirlo a Youtube. Quizá el único gasto ha sido el del cámara que ha grabado esto. Nada en comparación con lo que cuesta colar un spot en televisión.

Se ha querido apostar por la viralidad, por lo que desde el primer momento el anunciante ha sabido que tipo de comunicación quería hacer. De hecho, este vídeo ha llegado a mí porque varios de mis contactos lo han colgado en Facebook. A todo esto… ¿quién es el anunciante? SOS Children’s Villages, o lo que es lo mismo… Aldeas Infantiles.

Otra de las particularidades de esta campaña es que al haberla planteado como una acción online, se ha adaptado el mensaje y la duración al medio: Internet. Un anuncio de más de dos minutos y medio en televisión, si no eres Freixenet, no te lo puedes permitir. Aunque tampoco te hace falta. Pero en Youtube las reglas del juego son otras.

Las opciones que te da el mundo online para cautivar y conmover al público objetivo son mayores. Ya lo he dicho, pero un ejemplo es que te puedes extender con tu mensaje y por menos dinero. Pero esto ya es otro tema.

Y ahora viene la parte “desencantada” del post. Esta campaña no habría tenido que hacerse si no hubiera tantas putas guerras. El caso es que en Siria hace un frío de la hostia y los más débiles siempre son los mismos, los que no pintan nada en el asunto…los ancianos y los niños. No estoy diciendo nada nuevo y lo sé, pero no es mi intención. Mi intención es desahogarme. Si es que siempre pasa igual, o casi siempre. Las guerras son cosa de dinero o de recursos, véase la Guerra de Irak. En otros casos, son cuestión de libertades.

Y bueno…si quieres investigar un poco sobre lo que hace SOS Mayday…puedes hacerlo aquí. Está en noruego, por con el servicio de traductor de Google de algo te enterarás.

Seguro que este título te ha chocado. Incluso te puede parecer una locura. Vale, pues déjate de prejuicios por el momento y disponte a leer. Si después de haberlo hecho no estás de acuerdo con lo que digo, es tu decisión y la voy a respetar…hasta cierto punto.

Y es que, en mi opinión, es importante pararse a pensar en el rumbo que llevamos. Mira a tu alrededor por unos segundos y dime lo que ves. Seguramente veas las 3 “pes”: progreso, prosperidad y propensión a consumir. Nos han educado desde pequeños en la cultura del consumo. La única manera de alcanzar la satisfacción y quizá, la realización personal, es a través de él (luego volveré a esto). Estamos expuestos a un gran bombardeo mediático cuyo único fin es promoverlo y aumentarlo. Y fijaos hasta que punto llega esto que en una asignatura de la carrera nos pusieron una práctica que consistía básicamente en esto:

Debes relanzar una marca y tienes dos opciones. La primera es conseguir que más clientes compren tu producto. La segunda, que tus clientes actuales compren más tu producto, aumentando los momentos en los que lo consume

Con dos cojones. Cómo veis, se trata del consumo por el consumo. Así, gratuitamente. Y ésta es una práctica muy habitual. Hay ejemplos casi a diario en la televisión. Seguro que si te pones a pensar se te ocurre alguno.

Antes he hecho mención a las “3P’s”. Una es la propensión a consumir, ya ha quedado claro. ¿Pero las otras? ¿Prosperidad? ¿Progreso? ¿Quién progresa? ¿Y a costa de qué o quién? Estas preguntas creo que se contestan solas. Sois gente inteligente, así que seguiré con mi argumentación.

En la sociedad de consumo solo eres un numero

Fotografía original de Sergio Cerón

Estaba hablando de consumir. ¿De verdad es necesario promover el consumo-y los beneficios- hasta el infinito y más allá? ¿Para qué? ¿Para acumular billetes debajo del colchón? Todos queremos vivir bien y para eso se necesita dinero. Pero no nos confundamos. Cuánto más tenemos…más insatisfechos nos sentimos. Más “necesidades” vamos a querer satisfacer y más frustrados nos vamos a sentir. Por cierto, todo necesidades falsas, creadas artificialmente por un sistema que nace con el objetivo de sacarnos el dinero del bolsillo. Sin ningún sentido ni motivo razonable. Sólo vender por vender. Todo el mundo tiene derecho a cobrar por sus productos o servicios, pero hemos llegado demasiado lejos.

Señores, el dinero no lo es todo. Y Master Card, tampoco. Pero esto no lo estoy diciendo (solo) yo, sino que está reflejado por un riguroso estudio que te recomiendo consultar. Cuanto más dinero tenemos, a más cosas queremos aspirar. Es algo que no tiene fin. ¿Cuánto daño espiritual provoca el capitalismo verdad? Se llama vacío existencial.

Toda esto lo llevo pensando desde hace muchos años, pero ha adquirido más sentido hace unas semanas a raíz de leerme La Economía del Bien Común de Christian Felber. A los hiperultraconvencidos del capitalismo, les voy a decir que medir las cosas (él éxito empresarial, de ciertas políticas o decisiones) sólo en base al dinero y a la rentabilidad económica es un GRAN ERROR.

Señores amigos del capitalismo,  no es mi intención cuestionar la importancia de obtener rentabilidad económica, pero hay formas y formas. Hay otros criterios o indicadores para medir el éxito. El modelo económico que tanto defienden es tan ineficiente como el comunismo. Perdón, es DEMASIADO eficiente para unos y MUY POCO para otros. Que es peor aún. Por lo tanto, si unos van montados en el dólar pero otros tienen que cobrar 2 euros al día es que el sistema económico vigente no funciona. Es de cajón. Que a ti te vaya de puta madre no quiere decir que esto sea lo mejor.

El capitalismo quiere esclavos sonrientes

Fotografía original de gaelx

Reducirlo todo al dinero es caer en el más común y socialmente validado de los simplismos. Es un sinsentido, y más teniendo en cuenta lo mal que usamos el dinero los seres humanos.

Siempre se dice que los extremos son malos. Pues bien, el comunismo es un extremo. Y el capitalismo es otro, el opuesto. Y cómo dice Aristóteles, la virtud está en el centro. Respecto al comunismo, se le tachó de tener muy buenas ideas al principio pero se torció porque la codicia de los hombres al mando provocó la acumulación por parte del estado de la riqueza económica y material (propiedades, inmuebles, fábricas…TODO). Vale, hasta ahí estamos de acuerdo.

¿Pero qué está pasando en la actualidad? ¿No sucede prácticamente lo mismo con las grandes empresarios y grandes bancos? ¿No pasa que los más ricos del mundo acumulan, acumulan y acumulan mientras los más pobres no tienen donde vivir o qué comer? ¿No es, en esencia, lo mismo? Son unos pocos concentrando el poder y las propiedades de manera TIRÁNICA, EGOÍSTA e INSOLIDARIA. Exactamente igual que en el comunismo, solo que cambian los “acaparadores”. El mismo perro con distinto collar. Lo vemos por ejemplo en este país con los bancos. Son los culpables de la crisis, y en lugar de mandar a los banqueros a la cárcel cómo en Islandia, les damos un empujoncito para que sigan echando a la gente de sus casas. Impunemente.

 

¿Qué es lo único que cambia? Que el dinero manda. Es la dictadura monetaria. Desde las instituciones nacionales y europeas se consiente todo esto para que la economía vaya bien. Pues a estas instituciones les digo yo que es necesario un ligero cambio de enfoque. Pasar de un modelo capitalista que está agotado y ya es inadecuado a un capitalismo más sostenible y solidario. Y seguirá siendo capitalismo, así que todos contentos.

¿Por qué está agotado el capitalismo? Toda esta situación es culpa de su enfoque, del afán de crear nuevas necesidades superfluas que en lugar de enriquecer el espíritu, lo devoran. Es verdad que el capitalismo ha hecho mucho bien ayudando a la gente a cubrir sus necesidades básicas. Al César lo que es del César. Pero solo parcialmente, porque mientras los pueblos occidentales veían satisfechas sus necesidades básicas y se ponían a consumir para satisfacer unas necesidades falsas (creadas por la publicidad), ¿qué ha pasado con los países orientales? Pues que se han estado muriendo de hambre. ¿No es una contradicción? La alimentación es una necesidad básica insatisfecha, como otras tantas.

¿No habíamos quedado en que el capitalismo ayudaba a cubrir las necesidades vitales de la gente? ¿Entonces por qué la gente se está muriendo de hambre en otros sitios? Igual es que satisfacerlas no da dinero. No es rentable darle a ciertas personas lo que les hace falta para vivir. Igual que tampoco es rentable proporcionarle unas condiciones de trabajo dignas. Y digo yo…¿dónde ha quedado nuestra humanidad?

Resumiendo: medir el éxito sólo con criterios económicos o monetarios es una gilipollez. Cómo dice Christian Felber en su libro, ¿informa el PIB sobre la discriminación de las mujeres en el ámbito laboral? ¿Informa el PIB sobre los casos de delincuencia, asesinatos o pobreza entre los ciudadanos de a pie? ¿E informa sobre si un estado destruye empleo o si cuida el medioambiente? ¿Y sobre la desigualdad en los salarios o en el reparto de la riqueza? ¿O sobre el bienestar? No, no lo hace. Entonces, es evidente que hay que cambiar el enfoque de muchos aspectos. Hay que cambiar las reglas del juego. Eso sí, sin olvidar tampoco la economía. A ésta hay que darle justo la importancia que tiene. Ni más, ni menos.

Por ello, hay que buscar un término medio entre una adecuada gestión del capital y unos valores éticos, sostenibles y beneficiosos PARA TODOS. No para unos cuantos cómo ahora. No es incompatible. Y los que aseguran que lo es, igual es que están interesados en mantener intacta la estructura de poder que tanto…”éxito” superfluo les ha dado.

Por último decir que si te ha gustado el post, puedes compartirlo con los botones sociales que hay aquí bajo! En próximas semanas seguiré adentrándome en estos temas y explicaré por ejemplo cómo afecta todo esto a la publicidad y a la comunicación. Y si has llegado hasta aquí bajo, debo felicitarte porque has aguantando el tirón! 😉

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Mi diálogo interno

Publicado: 1 febrero, 2014 de Fran Molina en El publicista desencantado
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No os voy a engañar. Esta semana ha sido un poco complicada y no he tenido tiempo para preparar un post ni elaborar ningún tema. Lo admito. Por cierto, si no leíste mi anterior post sobre lo nuevo de Google, lo puedes hacer aquí. Al lío, esta vez os traigo una reflexión que me surgió ayer mientras conducía. En cierto modo, no se va a alejar de lo que viene a ser la comunicación, que es el tema central de este blog.

Estaba yendo a la universidad para mi acto de graduación. Me puse a pensar en todos los pasos que he ido dando hasta ahora, que soy licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas. Y no ha sido coser y cantar. A pesar de que es una carrera relativamente fácil -o menos complicada que por ejemplo, la Ingeniería Industrial de mi colaborador Jorge. Ah, y de fácil nada. Quien ha estudiado Publicidad o tiene la suerte de trabajar en esto lo sabe.

El caso es que durante mi larga etapa en el instituto he tenido varios momentos difíciles. Estaba muy descentrado. No tenía mis prioridades nada claras y todo me daba igual. Además, personalmente no pasaba por un buen momento. Mis pensamientos eran muy caóticos y catastrofistas. Llegué a creer que no valía para nada y que no sería nadie en mi vida.

No me hablaba bien a mí mismo. No tenía proyectos ni ambiciones. Sólo me interesaba jugar a la Play. Y claro, en 4º de ESO repetí. Pero por alguna extraña razón comprendí que actualmente no se puede ir por la calle sin el graduado escolar. Pasé un verano puteado pero conseguí recuperar las tres asignaturas que me quedaron para septiembre: castellano, matemáticas y física y química. Aún hoy creo que aprobar las dos últimas fue un milagro…Sin la ayuda de mis dos profesores particulares no lo habría conseguido.

1º de bachillerato se me dio bien. Aquí de momento no merece la pena detenerse. Quizá para otro post. Aprobé todas y fui de cabeza a mi segundo choque emocional, académico y personal: 2º de bachillerato (primer intento).

Es otro mundo. El caso es que no pude con todo y volví a tropezar con la misma piedra. Se me acumulaban los problemas otra vez. Estaba pasota y un poco desafiante. Todo me sobrepasaba, e incluso me peleé verbalmente varias veces con mi profesor de valenciano. En una de ellas me salí en mitad de la clase por no seguir escuchándole. Qué paciencia tuvo conmigo. Estoy muy arrepentido y avergonzado de esa parte de mi pasado.

Resumiendo, volví a repetir (segundo intento). Esto significó un nuevo comienzo y una nueva oportunidad para hacer mejor las cosas. Al principio me supuso un trauma. Los viejos pensamientos de que yo no servía para nada volvían a mi mente. Repetir por segunda vez me parecía una señal evidente. Pero esta vez se me estaba dando mejor. Quizá la experiencia de ya haber pasado por esto me dio una especie de “superpoderes” que el año pasado no tenía. Cuando antes me estrellaba, ahora por arte de magia conseguía mantenerme dentro de la carretera.

Empecé a comprender que cada fallo es algo valiosísimo. Sin los errores, no aprenderíamos y no mejoraríamos. Son necesarios. Uno debe fallar, debe equivocarse. Y quitarle importancia. O darle la justa y necesaria para seguir adelante. Nuestras equivocaciones determinan lo que somos ahora en base a nuestras experiencias. Configuran nuestra forma de ser, nuestra personalidad y nuestra realidad.

Ese año, el anterior a entrar en la uni, fue el peor de mi vida. Personal y emocionalmente estaba bien, pero académicamente fue durísimo. Más incluso que los años que pasaría después en la carrera. Aquí me di cuenta de que debía cambiar mi diálogo interno.

Y desde ese momento hasta ahora, he tenido la suficiente paz mental como para emprender mi última aventura: la universidad. Nadie daba un duro por mí, aunque ni yo mismo lo hacía al principio. Conseguí callar bocas críticas. Quizá las bocas que habían metido en mi cabecita eso de que no valía para nada. No creo que hablaran desde la envidia cómo se suele decir. No había motivos para envidiarme, sólo era un universitario. Hablaban para joder y hacer daño. Sinceramente, y estáis en vuestro derecho de creerme o no, últimamente he notado que ciertas personas me respetan más.

Por otro lado, aún me siguen diciendo de vez en cuando que soy un inútil porque tengo una carrera y estoy sin trabajo. Pero ese es otro tema. Yo debo poner de mi parte para mejorar mi empleabilidad, pero “otros” deben tomar cartas en el asunto para cambiar el estado actual de las cosas. Si no, nuestros esfuerzos no servirán para nada. 

En definitiva, ya no me importa lo que piense la gente. Ahora ya sé quién soy, sé lo que puedo hacer y lo que aún no. Me quedan cosas por aprender. Pero ahora mismo me da igual lo que me digan cuatro bocazas ignorantes que desconocen la situación actual de muchísima gente como yo. La ignorancia es muy atrevida.

No me van a alejar de mi objetivo. El crecimiento constante. Siendo fiel a mis principios. Y este blog quiero que sea un reflejo de todo esto.

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