Posts etiquetados ‘filosofía Low Cost’

(…y la de los que están a su alrededor).

El pasado viernes 4 de abril la Sexta emitió un gran reportaje de investigación que me hizo reflexionar. El programa Equipo de Investigación trató esta vez sobre lo que han llamado “La guerra del céntimo“. Seguro que habrás visto por ahí un montón de ofertas de tres barras de pan a un euro. Pues resulta que una empresa catalana llamada Granier se ha hecho de oro explotando un modelo de negocio que consiste en vender tres croissants por 1,5 euros. Es su producto estrella, por lo visto. El caso es que se están expandiendo como la pólvora por todo el territorio nacional y ya cuentan con 170 franquicias. ¿Pero a qué precio?

Como se pudo ver en el reportaje del viernes, cada vez que Granier abre una franquicia las panaderias tradicionales de barrio ven como pierden clientes y algunas incluso, tienen que cerrar. Esto es así porque Granier fija unos precios a la baja que los demás panaderos no son capaces de igualar. Hacer un croissant casero a los panaderos tradicionales ya les cuesta alrededor de 45 céntimos. Por ello, resulta evidente que están perdiendo una batalla. Supuestamente, la fijación de precios es libre. ¿Pero qué pasa si esa fijación de precios roza la competencia desleal?

¿Pero de verdad estamos ante un caso de competencia desleal? No es fácil determinarlo. La ley sostiene que la fijación de precios es libre, como ya se ha dicho. Se considera competencia desleal la venta de bienes por un precio inferior al coste de su producción cuando pueda inducir a error a los consumidor acerca del precio de otros productos o servicios del mismo establecimiento; cuando tenga como finalidad desacreditar el prestigio de un producto o establecimiento ajeno o cuando se pretenda eliminar a un competidor del mercado.

Con estos datos en la mano, se puede llegar a la conclusión de que Granier no ofrece productos a un precio inferior a su coste de producción. Se puede permitir poner esos precios por la disminución de costes. Pero, en mi opinión, Granier si busca eliminar a un competidor del mercado: los demás establecimientos.

Ha habido muchas quejas y polémicas por el modelo de negocio adoptado por esta franquicia. Muchas panaderías y comercios tradicionales están teniendo que cerrar por la competencia agresiva de Granier. Pero más allá de un supuesto caso de competencia desleal (no entiendo de derecho), hay otra problemática más grave.

Estamos acostumbrados a la filosofía Low Cost. Esta se basa en el siguiente precepto básico: reducir costes para poder vender más barato sin que el producto o servicio pierda calidad. Esto engloba a todos los aspectos: marketing, producción, distribución, capital fijo y variable… Se trata de eliminar a cuantos más intermediarios mejor en la cadena de distribución, no tener una tienda física (caso del comercio electrónico) o renunciar al diseño del packaging.

Hay casos exitosos de filosofía Low Cost que sí cumplen estas condiciones, incluso el de ofrecer una buena calidad. Ikea podría ser un ejemplo, ya que se ahorra dinero “invitando” al cliente a que se monte él mismo los muebles. El modelo Low Cost no es bueno ni malo por sí mismo, en mi opinión. Se debe hablar mejor de sectores o tipos de negocio donde esta filosofía es más aplicable y otros donde me parece que es mejor no aplicarla.

Por ejemplo, en la alimentación. A todos nos gusta salir a comer barato. Pero, ¿y si supierámos como está hecho eso que comemos? En el caso de Granier, las materias primas no son de mucha calidad, por decirlo así. En una parte del reportaje se entrevistó a una nutricionista y no dijo cosas muy buenas…Aquí tenéis esa parte del programa.

 

¿Cuál es la conclusión de este post? Para algunos sectores sí, pero aplicar el modelo Low Cost a los de alimentación o gastronomía no es lo más recomendable. Ya ha quedado claro que se tiene que recortar de algún lado. En el caso de Granier, recortan en la calidad de las materias primas y en el proceso de producción. No estoy queriendo decir que todas las empresas y franquicias de alimentación o restauración lo hagan. Aún así, me atrevo a decir que los bajos precios a menudo tienen detrás una mala calidad. Pero lo que quiero decir es que esto debería hacernos pensar en lo que comemos a diario.

¿Cuál es el problema? Posicionarse a favor o en contra de esta cadena de panaderías no es fácil sin tener en cuenta todos los argumentos. Ayer le conté a un amigo que estaba pensando escribir sobre esto. Y me dijo que así es el mercado (así de injusto y de irracional, pienso yo). El que consigue abaratar costes es el que se acaba imponiendo en el mercado. Me puso también el ejemplo de Primark. Y lo que me jode, es que tiene razón. Porque, por otro lado, no todo es malo. La expansión de Granier por toda la geografía nacional está contribuyendo a crear mucho empleo.

Para acabar, decir que a todos nos gusta ahorrar. Sobre todo hoy en día. Y a todos nos gusta salir a comer barato. Este gran reportaje de Equipo de Investigación se nos olvidará cuando estemos por la calle muertos de hambre y veamos un 100 montaditos, un Burguer King o un kebab. Se te olvidará a ti. Y se me olvidará a mí.

Para acabar, el favor de siempre. Comparte este artículo en las redes sociales! 🙂

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